Flan de huevo elaborado cada día en la casa, con caramelo cocido lentamente y un copete de nata.
Hacemos el flan cada mañana: huevos, leche, azúcar, nada más. El caramelo se cocina aparte y se vierte en el molde antes de hornearlo al baño María, lentamente, para que la crema quede sedosa y sin burbujas. Al volcarlo en el plato, la capa de caramelo baja en cascada.
El flan es uno de los postres más transversales del mundo mediterráneo: se prepara en Italia como «latte al miele», en Francia como crème caramel, en la península con el nombre que le hemos dado. En Cataluña ha sido, desde siempre, el postre casero por excelencia — el que se pone en la mesa los domingos y el que se enseña a hacer en las casas.