Pequeñas historias de la calle, de nuestros productos y del día a día de una granja de ochenta años.
En 2005, mientras instalábamos un ascensor, aparecieron baldosas de 15 × 15 cm y adoquines del siglo XIX. Una arqueología bajo nuestros pies.
Antes de 1947 aquí se ordeñaban vacas. La leche se vendía por petricons. Hasta que Magí Cases trajo una chocolatera.
La receta del mató que servimos es la de las clarisas del monasterio de Pedralbes. Una crema blanca transmitida durante siglos.
Dos nombres que abrieron una puerta en la calle de Petritxol y montaron una chocolatera donde antes había vaquerías.
Un notario de Barcelona hace la primera mención de la calle. Aún no hay chocolate ni granjas, pero el topónimo ya existe.