Bizcochos ligeros y dorados, pensados para mojar hasta el último bocado.
Dorados por fuera y esponjosos por dentro. Aguantan el primer chapuzón en el chocolate sin deshacerse; al segundo, ya son chocolate acompañado de bizcocho. La proporción ideal entre estructura y capacidad de absorción.
Los melindros son uno de los grandes clásicos de la repostería catalana. La tradición de mojarlos en el chocolate caliente tiene siglos y es una de las marcas distintivas de las granjas del país. En Barcelona y en el Principado, han acompañado otoños e inviernos de familias enteras — y también de estudiantes, después de clase.
Los servimos como se han servido siempre: con el café, con el chocolate o, simplemente, solos.